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Homenaje a José Luis Rebellato
Selección temática a cargo de Fray Carlos A. Trovarelli
V Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios, La Habana, Enero
2003.
INTRODUCCIÓN (Homenaje en su género específico)
Expresa Pilar Ubilla recordando a José Luis: “Pocos pensadores
uruguayos han tenido la rigurosidad académica, la sensibilidad
social, la comprensión histórica, la capacidad de analizar
y entender la realidad y el compromiso con el pueblo que tuvo José
Luis Rebellato” . Y en su homenaje, Carlos Núñez Hurtado
reconoce a José Luis como uno de “aquellos depositarios de
la frase del apóstol Martí, que nos dice: la muerte no es
verdad, cuando se ha cumplido plenamente con los deberes de la vida. José
Luis cumplió con creces” . Por ello este homenaje post mortem
es, en realidad una profesión de fe. Fe en que la muerte no es
la última realidad de la historia. La muerte no es verdad para
alguien que ha hecho del amor la luz de su inteligencia y de su praxis,
de alguien que ha sabido com-padecer con el otro, de alguien que no se
ha buscado a sí mismo, ni su propia gloria, sino la dignidad y
la vida para los demás.
Es extraño evocar a alguien que, depositario de una altísima
ciencia, se lo recuerde por su humildad y cercanía al mundo del
pobre-desposeído (siendo él, en cierto sentido, uno más
de ellos); es extraño evocar a un militante tal que viviendo para
sí la austeridad y la sencillez, luchara de tal modo para el bienestar
de los demás; es extraño recordar a un hombre que se haya
ido despojando de sí para que los demás se poseyeran a sí
mismos; es extraño evocar a alguien quien, siendo profundamente
creyente, haya agotado las posibilidades del hombre en cuanto hombre para
luchar por la dignidad.
José Luis no sólo denunció las éticas nefastas
y engañosas de los grandes sistemas dominantes (es decir, su falta
de ética), sino que, además denunció, desde sus opciones
teóricas y prácticas, esas pequeñas/grandes mentiras
que desde el ángulo tortuoso del corazón humano atentan
con des-construir el nuevo mundo basado en la claridad de la justicia
y del amor.
Podemos exagerar (exageración que conlleva un deseo y mucha esperanza),
podemos exagerar, decía, expresando como testimonio y proyección
un extraño silogismo: si pudo existir un hombre como José
Luis, puede existir el “nuevo mundo posible”.
SU SEMBLANTE Y SU PENSAMIENTO (Homenaje temático de sus amigos)
Los siguientes son extractos de textos publicados en Revista Multiversidad
N° 10 (Montevideo, 2000), que dan cuenta tanto de su pensamiento como
de su persona. En su totalidad son referidos a José Luis Rebellato
o lo citan textualmente.
Una concepción de la Filosofía vinculada a la vida, una
particular sensibilidad al problema ético, una gran capacidad de
simpatizar con el pensamiento y el compromiso del otro, un extremo rigor
científico... De lo que se trataba para él, era de poner
su compromiso intelectual al servicio del pueblo oprimido y de su liberación.
Por eso, nunca pensó que su filosofía podría ser
una actividad neutral, puramente especulativa, sino que la concebía
explícitamente como una búsqueda liberadora... Nos deja
como mensaje... que nuestro compromiso es definitivamente al lado del
pueblo oprimido. (Giulio Girardi) .
Cuando muchos eligieron el exilio, para algunos, única forma de
subsistir y luchar, José Luis estuvo entre aquellos que optamos
por quedarnos y resistir desde dentro. (Ángel R. Cardozo) .
Si tuviera que definirlo en una palabra, diría Amor. Sin lugar
a dudas José Luis estaba lleno de amor y se le notaba en cada cosa
que hacía. Amaba la docencia, amaba su familia y siempre tuvo un
profundo amor hacia los humildes, los marginados y excluidos de todas
clases y lugares... Era un farol ético siempre encendido y radiante.
(Miguel Sierra) .
Siempre puntual, informado, riguroso y sistemático, nos deslumbró
con su bagaje teórico, nos desafió con su práctica
comprometida, nos contagió con su esperanza construida, nos regaló
su amistad sincera... Nos enseñó que la práctica
sin teoría es activismo y que la mera teoría es academicismo...
siempre abriendo caminos en la búsqueda de una forma organizativa,
participativa y democrática donde los procesos pedagógicos
fueran eje de una acción transformadora... jamás dejó
de formarse... pero tampoco perdió nunca la esperanza, la profunda
convicción de que valía la pena jugarse... Supo combinar
el compromiso inclaudicable, el brillo intelectual y la rigurosidad académica
con la tierna bondad, la terca esperanza y la sencilla solidaridad. Sus
temas centrales: la necesidad de fundamentar un pensamiento crítico
latinoamericano, la denuncia del neoliberalismo, la búsqueda de
la justicia, la coherencia entre teoría y práctica en todos
los ámbitos y la ética como soporte a una inquebrantable
esperanza en la humanidad. (Pilar Ubilla) .
Hombre de profunda vida interior... su reflexionar era siempre ético,
pero también riguroso, nunca panfletario. Su compromiso estaba
fundado en su saber científico... No era hombre que quedara atrapado
por los esquemas, por el contrario, estaba siempre atento a la compleja
realidad que lo interpelaba. .. Con su vida nos ha hecho creer que las
palabras pueden significar algo, y convertirse en fecundas. Que el amor
es capaz de animar un compromiso, una opción. Que para quienes
amen la verdad, la Utopía no es una quimera, y que la educación
popular liberadora lejos d ser un slogan es una real alternativa. Que
organizar la esperanza desde el pueblo y el pobre es un imperativo existencial
y ético. (Mario Cayota) .
Desde su concepción de “crisis de la civilización
y construcción de redes de la vida” volcada a diseñar
políticas sociales elaboradas desde una ciudadanía participativa
y una educación popular liberadora... nos enseñó
cómo incorporar al conocimiento lo incierto, el error, la ilusión,
incluso la locura, en lugar de apartarlos con horror como lo ha hecho
el paradigma simplificador/reductor/disyuntor/racionalizador que reina
en occidente... en lugar de separar y compartimentar los saberes, poder
visualizar las articulaciones y los vínculos entre los saberes
que a la fuerza se los ha separado para su transmisión... para
poder ver la red, y a nosotros como parte de esa red.... ”Proponernos
pensar y actuar en redes, es decir, en formas de organizaciones más
complejas, que se retroalimentan, que desarrollan vínculos afectivos,
que forman tales las identidades... Construir un proyecto político
(sobre la base de un paradigma complejo emancipativo) es una tarea ardua,
pues requiere superar la ceguera frente a la diversidad y a la complejidad.
Requiere de estrategias, es decir, de educadores y movimientos sociales
capaces de elaborar respuestas desde la incertidumbre” (Mabel Quintela
citando también a José Luis) .
Un hombre derecho y buena desde el vamos y hasta el final... su ascetismo...
su activa militancia... tenía una erudición enorme de la
que no alardeaba y una honestidad que algunos llamaban ingenuidad. Su
filosofía era la de una praxis transformadora aquí y ahora...
Sus escritos y sus clases, pero sobre todo su vida, proponían una
ética de la autonomía y la liberación. Nos invitó
siempre a “organizar la esperanza”. (Gabriel Kaplún)
.
Un pensador y un filósofo con vocación transformadora y
revolucionaria... El estilo y la vida de Rebellato constituyen una apelación
a la tolerancia ante la diversidad natural y riquísima delos hombres,
pero también constituyen una apelación a la intransigencia
en el rechazo a la injusticia, la discriminación y las transgresiones
éticas... en el enunciado de las bienaventuranzas, él comenzaría,
siempre, por la de los pobres... Su vida fue la de un maestro creyente
y revolucionario que no transigió con las miserias de nuestra convivencia
social y nuestras falencias éticas... urgido por su conciencia,
no confió ni siquiera a su Dios la tarea de redimirlas sino que
supo unir, en su vida, el magisterio con la acción, la filosofía
con la práctica... Querido maestro, distinguido profesor, tenaz
educador y humilde compañero... hombre comprometido (Pablo Carlevaro)
.
Siempre tenía tiempo para escucharnos. (Pelusa, Cerro de Montevideo).
Revista .
José Luis era la praxis encarnada en el compañero querible.
Praxis, teoría y práctica, integridad de razón y
corazón. Y siempre la pregunta, la curiosidad real... esfuerzo
por humanizar fraternalmente nuestro accionar. (Susana Regent). .
Maravillosa e inusual mezcla de erudición con compromiso, de radicalidad
revolucionaria con rigor intelectual. “...el proceso es lento porque
es mucho más complejo y rico de como lo pensamos en nuestras cabezas,
porque es hacer política junto al pueblo, descubriendo juntos la
realidad para transformarla”. (María Martha Delgado citando
también a José Luis) .
Un amigo incondicional. REVOLUCIONARIO (así con mayúsculas),
es decir, consecuente, fiel, entregado y comprometido hasta los límites...
hombre bueno y cálido y tierno; amigo fiel, fraterno y solidario.
Lo era también, por su incuestionable capacidad intelectual...
Pensamiento, palabra, testimonio, compromiso, fuerza, indignación
ética y gran humildad, esos eran los ingredientes para sentirse
atraído por su personalidad... él era idea y testimonio
al mismo tiempo. (Carlos Núñez Hurtado). .
En un momento histórico caracterizado por la crisis de valores
y el auge del utilitarismo hizo de la temática ética uno
de los ejes de su trabajo. Una ética viva, orientadora de la práctica,
encarnada en el encuentro dialógico de seres humanos reales y concretos.
Una ética y una postura ante el conocimiento que en todo momento
procuraba saltar esa brecha que separa el “mundo de la academia”
del “mundo de la vida”. (Víctor Giorgi) .
Hombre con una inagotable capacidad de asombro, siempre ingeniosa, decidida,
esperanzada... esa brillante capacidad de pensar, interpelante, comprometida...
permanente invitación a la reflexividad sobre nosotros mismos y
al generoso desafío que quería compartir con quienes estuvieran
dispuestos a recrear, reencantar, reinventar, transformando nuestros tantos
mundos diferentes y nuestros tantos miedos. (Delia Bianchi) .
Su propio testimonio de vida: la construcción de la esperanza...
una esperanza frente a la cual la actitud no es de espera, sino fuertemente
articulada a la praxis que la hace posible. (Yamandú Acosta) .
José Luis supo combinar, como pocos, una experiencia intelectual
y una praxis donde jugaron un papel fundamental, tanto el ejercicio de
una permanente tarea de vigilancia crítica hacia el modelo de relaciones
sociales vigentes, así como un esfuerzo permanente para recrear
e impulsar, sin esperar a los también necesarios cambios estructurales,
relaciones basadas en la solidaridad, en la lucha colectiva, en la construcción
de nuevos valores emancipatorios y en la afirmación de la dignidad
inalienable de todas las personas. (Alejandro Casas) .
“Hay que rescatar lo mejor de cada uno, de eso se trata, todos
somos importantes y todos tenemos algo bueno para ofrecer”. Esto
lo decía no por cumplido, por quedar bien, como tanta gente lo
hace, lo decía porque lo sentía. (citando a José Luis, Washington Bonilla) .
Siempre me transmitió esa calidad humana... la de un hombre bueno,
sin límites en su entrega y en su amistad cargada de amor. (Carlos
Núñez) .
Siempre me encantó su preocupación por la dimensión
ética de nuestro quehacer y sobre todo su modo de ser coherente
con esta búsqueda. (Pedro Pontual) .
Una persona tan excepcional, tan profundamente humana, tan brillante
intelectualmente y a la vez tan radicalmente sencilla. (Oscar Jara) .
José Luis: formas parte de ese pequeño grupo de amigos
y amigas que signaron su vida con la coherencia y desde ella, nos enseñaron
a alimentar el compromiso político con una profunda mística
y espiritualidad (Joel Suárez) .
¡Que la vida de José Luis, sus valores éticos, su
sentido de la justicia, su capacidad humana, su bondad para compartir,
su amor por la gente sencilla, nos transformen, nos hagan crecer y florecer!
(María de los Ángeles Núñez) .
CONCLUSIÓN (sólo un pensamiento... que en realidad es un
comienzo)
Queda claro que se establece prácticamente una tautología
entre la figura de José Luis Rebellato y la ética de la
Liberación. Él la encarnó tanto a nivel intelectual
(teórico) como a nivel personal (la de su propia ética)
y político. Su “desde dónde” es la base de su
verdad: los oprimidos y excluidos de la sociedad; su coherencia, un verdadero
“currículum oculto”; la seriedad de su militancia,
el púlpito de su sabiduría.
Pero lo más importante es que su recuerdo lo asociamos hoy a las
innumerables e increíbles prácticas alternativas (educativas,
políticas y sociales) que han “explotado” últimamente
en toda América Latina y el Caribe, y que tienden, además,
a entrelazarse en redes capaces de redimir todo espiral de muerte.
Podemos decir que, para alegría de nuestro amigo José Luis,
esas nuevas prácticas son presencia y anuncio del nuevo paradigma
por él anticipado. Son en su mayoría prácticas silenciosas,
ocultas, humildes; otras descuellan a voz en grito por las plazas céntricas
de las grandes ciudades latinoamericanas. No hacen alarde de sus logros,
porque éstos no son un plus extravagante de su vida, sino la vida
misma. Prácticas que ponen en juego la totalidad de la persona
y solamente la persona: no su posibilidad de acumular riqueza, o prestigio,
u honores, o acomodos. .. Sí un gran deseo de dignidad.
Por ello sabemos que es hora de sacar fuerza de lo débil, de aprender
de los más “pequeños”, de redescubrir el potencial
de amor de nuestro corazón y transformarlo –aún dolorosamente-
en luchas e insomnios que lleven al mundo nuevo. Para ello es necesaria
una verdadera circularidad entre las células de participación
y los macrosistemas (¡qué dif´cil es llegar al corazón
de las instituciones!); es necesario transformar en políticas las
aspiraciones de vida, así como también pasar por el tamiz
de la vida (la vida real del pobre), cada política social. Esto
requiere mujeres y hombres que vivan en la verdad, que hagan pasar por
el corazón los mismos procesos liberadores por los que lucharían
en la macro-realidad. ¿Hacen falta para esto superhéroes,
iluminados o burócratas?. Lo que sí sabemos es que hacen
falta manos juntas para sentir el amor; corazones y cabezas en sinergia
de creatividad; y esa inquebrantable fe capaz de trasformar en esperanza
activa todos y cada uno -hasta los más insignificantes- de “los
hilos de la red” .
Fray Carlos A. Trovarelli
ANEXOS
JOSÉ LUIS REBELLATO SEGÚN LAS BASES DE SU ÉTICA
(Presentación resumida en alguno de sus textos)
A continuación, presentaré, extrapolados y/o resumidos,
algunos de los conceptos más importantes de José Luis Rebellato
en cuanto relacionados a la Ética de la Liberación, a los
nuevos paradigmas y a las alternativas políticas posibles.
Bibliografía:
José Luis Rebellato, La globalización y su impacto educativo-cultural.
El nuevo horizonte posible. Revista Multiversidad N° 8 (1988) Pág
23-51
José Luis Rebellato, Ética de la Liberación, in
memoriam, coedición Editorial Nordan - Multiversidad, Montevideo,
2000.
Conceptos:
El neoliberalismo vigente parece que definitivamente nos ha conducido
a un mundo donde la competencia y el mercado se han transformado en productores
de nuevos significados y en constructores de nuevas subjetividades.
El capitalismo neoliberal no es compatible con la democracia y la sociedad
de exclusión genera una verdadera expansión de las violencias,
un nuevo mundo de lucha de todos contra todos.
La necesidad de un proyecto alternativo, articulado y con dimensión
mundial, que, además, fortalezca la esperanza en los imaginarios
sociales.
I Tanto en el plano teórico como en el plano práctico,
existen perspectivas confluyentes que permiten visualizar la emergencia
de un nuevo paradigma;
- Descubrir la Educación popular como un movimiento cultural con
instituciones al servicio del movimiento popular emancipatorio.
- No frente sino junto a los sectores populares y sus organizaciones.
- Sin antagonismo entre proyecto político y participación
de la gente.
- Donde la gente sea realmente sujeto protagónico.
- Junto a los dominados y oprimidos por la construcción de una
sociedad que asegure condiciones de justicia, dignidad, democracia y florecimiento
de la diversidad.
II dicho paradigma se sustenta en una opción ético-política
emancipatoria, abierta al aporte de las distintas corrientes del pensamiento
crítico;
- El mundo de la “normalidad” impuesta por el capitalismo
neoliberal crece en la misma proporción que disminuye nuestra capacidad
crítica y la percepción de posibilidades históricas
de cambio.
- El imaginario de la tecnología transformada en racionalidad única,
ompone el modelo de la razón instrumental. Ahogando los potenciales
de una razón práctica emancipatoria.
- el movimiento ecologista, el movimiento por los derechos humanos, la
teología de la liberación y las comunidades cristianas de
base, el movimiento de los sin tierra, el movimiento feminista, el movimiento
de educación popular, los movimientos indígenas, las asambleas
...
- Si el pensamiento único anula las diversidades reduciéndolas
a la supuesta diversidad del mercado; si las corrientes posmodernas exaltan
la diversidad, pero arriesgan identificarla con la fragmentación
de relatos; el pensamiento alternativo, por el contrario, debe apostar
a articular diversidades en torno a valores fuertes.
III el paradigma de la complejidad constituye una de sus vertientes fundamentales,
pero requiere ser formulado desde una ética de la liberación,
centrada en los valores de autonomía y de la dignidad;
- una teoría de la complejidad sin una ética de la liberación
corre el serio riesgo de disolver el paradigma alternativo en una diversidad
que podría llegar a justificarlo todo.
- El en corazón de un paradigma de la complejidad deben estar presentes
valores fuertes, por ello debe ser más clara esta dimensión
ético-emancipativa en el paradigma de la complejidad.
IV los procesos de democracias participativas, de educación popular,
así como las luchas de movimientos populares antisistémicos,
configurar aportes sustantivos a la construcción de un paradigma
emancipatorio, siempre que se proyecte hacia formas de articulación
que desarrollen nuevas subjetividades y fortalezcan diversidades;
- La globalización actual, construida bajo la hegemonía
del capitalismo neoliberal requiere no una adaptación sino verdaderas
alternativas.
- Las subjetividades construidas sobre el modelo de la violencia (exclusión,
competitividad, espectáculo) requiere una basada en el otro como
alteridad dialogante que no se afirme excluyendo.
- Las subjetividades construidas bajo las reformas educativas de corte
autoritario necesita construcción de identidades donde puedan gestarse
utopías.
- Los procesos sociopolíticos llevados hacia democracias de baja
intensidad (sólo interesadas en el equilibrio institucional) necesitan
un quiebre hacia procesos de participación.
- Es necesario unir dignidades tejiendo vínculos con otras luchas.
Construir una ética de la dignidad desde las identidades y los
lazos comunitarios.
V el riesgo continúa siendo que estas luchas, experiencias y construcciones
teóricas queden capturadas dentro de la lógica de un proceso
de globalización neoliberal que conforma nuevas subjetividades,
desarrolla nuevas políticas sociales y consolida procesos de involución
democrática.
- Ser digno es exigir el reconocimiento como sujetos.
- La dignidad está en el centro de un pensamiento y de una práctica
emancipatoria.
- La cultura de los pueblos y de los movimientos populares en una cultura
de lucha.
- La dignidad se articula con una concepción de la historia, pues
crece en el reino del todavía no, que se va gestando desde un presente
opresivo.
- Pero no es necesario esperar el cambio estructural, para entonces iniciar
el cambio que deseamos realizar. Las partes deben anticipar la transformación
del todo
- Necesidad de construir subjetividades con sujetos que puedan elegir,
que no sean solitarios, que formen parte de un ecosistema de comunicación
con bucles de retroalimentación, que formen parte de comunidades
y tradiciones dialógicas y que sepan vivir la experiencia de la
contradicción.
- Fomentar una ética de la dignidad construida desde las identidades
y los lazos comunitarios.
- Colaborar en la construcción de alternativas populares hacia
un socialismo donde la gente sea realmente sujeto protagónico y
donde la diversidad se articule con la emancipación.
- El nuevo paradigma está abriéndose camino, a través
de los procesos de una democracia participativa, de las luchas de los
movimientos sociales, de la construcción de la unidad desde la
diversidad, de las prácticas de una educación popular liberadora,
de proyectos políticos transformadores construidos con la gente.
- Creación de políticas sociales que impliquen múltiples
sujetos; que se orienten a fortalecer capacidades y a generar poderes
sociales y políticos a nivel de la ciudadanía; políticas
unidas a medidas de justicia social que favorezcan a los sectores más
desposeídos; políticas inseparables de una lucha contra
un modelo de supuesto desarrollo y destrucción de la vida; políticas
que requieren participación activa y efectiva de los afectados,
políticas de gestión desde las bases; políticas que
requieran transversalidad y no verticalidad y que se articulen con una
propuesta de desarrollo local y sostenible.
Conclusión:
El gran desafío es la construcción de la esperanza, no
como ideal abstracto, sino como alternativa, donde los sectores populares
sean real y efectivamente protagonistas. Esto requiere de nosotros lucidez,
entrega a una tarea liberadora, adhesión a la utopía mediatizada
en proyectos efectivos. Requiere resistencia y propuesta, radicalidad
y sentido del límite. Requiere adhesión a un proyecto de
autonomía que encuentra en la construcción del desarrollo
local y sostenible, basado en los poderes de los sectores populares, una
tarea de importancia insustituible, pero que busca proyección a
nivel continental y mundial.
José Luis Rebellato, La Encrucijada de la Ética, Neoliberalismo,
conflicto norte-sur, liberación, Editorial Nordan, Montevideo,
2000 (= Caronte ensayos 6)
Los científicos y políticos investigan y avanzan sobre
cuestiones que hacen a la vida y a la muerte de la humanidad, sin que
los ciudadanos puedan controlar y decidir (tecno-ciencia). Por ello más
que nunca epistemología y ética hoy en día son indisolubles:
De hecho, la crisis tiene que ver con la perspectiva fundamental de toda
sociedad política. Es decir, la reproducción de la vida,
la expansión de la solidaridad, la integración más
que la exclusión. El capitalismo, con su prerrogativa de ser “el
mejor de los mundos posibles” conlleva la destrucción de
la vida. Por lo tanto no cabe sino concluir que la crisis es más
profunda de lo que se piensa. Es también una crisis de esperanza,
que afecta a las utopías. Una crisis de la solidaridad y una crisis
de la vida misma, incluido nuestro macrocosmos, en el que la racionalidad
tecnológica hace destruir una especie por hora.
La ética neoliberal supone el sacrificio de la vida humana. Nos
imponen: el conformismo, la impotencia, la resignación, el fatalismo.
Es una ética de la desesperanza y de la pérdida de la propia
dignidad. Es una cultura del sometimiento.
El poder de la minoría radica en su capacidad de definir ciertas
condiciones sociales que permitan que sus normas se presenten con la apariencia
de ser acordes a la realidad.
El orden tiene un poder de atracción capaz de que los dominados
encuentren gratificación en la dependencia aún cuando estén
sufriendo exclusión.
Arriesgar la seguridad del orden supone un salto hacia la libertad.
El orden es armónico, establece equivalencias y correspondencias,
es equilibrado. Como tal produce placer: el placer de la dependencia,
de la protección, de lo que está ya definido. Se trata de
un placer que hace soportable la vida, aún cuando se logra a costas
de la vida misma.
La categoría del orden es inherente a toda sociedad donde lo instituido
prima sobre lo instituyente.
Importan más los hechos, lo dado, que los procesos y las alternativas.
El ideal de la verdad se identifica con el acto de conocimiento que reproduce
la realidad en sí, desposeído de toda intervención
del sujeto. El conocimiento científico se caracteriza precisamente
por su elevada capacidad de reflejar la realidad. Prefiere adherir a las
necesidades históricas más que participar en el esfuerzo
colectivo de creación de historia. Por su parte, la ofensiva neoliberal
es tanto más fuerte cuanto más se vuelve normal.
No hay transformación sin sujeto. Hoy asistimos en América
Latina no a la sepultura del sujeto, sino a la expresión diversificada
de sujetos plurales que comparten una situación común: la
opresión y la exclusión.
Opción por el pueblo en cuanto sujeto.
Creo que el proceso de liberación debe estar impulsado por una
racionalidad dialógica que supone poner en tela de juicio nuestras
propias estructuras psíquicas y culturales, en virtud de las cuales
reproducimos un modelo de identidad de tupo autoritario. La dominación
se encuentra asentada en nosotros mismos. Por tanto, la interpelación
es una convocatoria a la propia conversión. Sólo es posible
enunciar el acto de habla liberador si estamos dispuestos a liberarnos
juntos. Nadie libera a nadie sino que nos liberamos colectivamente. Y
a la vez no hay una liberación colectiva si no se produce una transformación
de sí mismo y de los demás. Por lo tanto, el papel del intelectual
en ese proceso no es el de alguien que ya ha alcanzado la plenitud del
ser, sino el de quien se sabe parte de un proceso de cambio. De quien
comprende que la dependencia en la producción del saber (pedagógica)
y en la formulación de los proyectos políticos (política),
es una relación inicial que debe ser superada. Puesto que la dependencia
pedagógica y política no hace más que postergar la
relación de subordinación impuesta por la hegemonía
dominante.
Necesitamos construir nuevas identidades, no sobre la base de la prolongación
de las relaciones de dependencia (aún cuando sea propuesto desde
una óptica liberadora), sino sobre la base de nuevas relaciones
críticas que permitan crecer con madurez. De ahí que para
una ética de la liberación deba existir coherencia entre
el acto de habla y el código de su transmisión. Nadie puede
pedir la liberación de los oprimidos si no está dispuesto
a transformarse a sí mismo, a convertirse, a abrirse a los otros
y a comprometerse en la construcción de una comunidad formada por
hombres y mujeres libres. La verdad no es el descubrimiento que hace la
comunidad de los intelectuales. La verdad supone una aproximación,
un acercamiento en medio de las incertidumbres, un co-descubrimiento que
nos compromete colectivamente en el camino de una ática de la liberación.
Si quizás en otros momentos históricos la lucha se dio en
torno a proyectos político ya elaborados, hoy en día el
compromiso es más radical, en cuento exige participar desde la
diversidad de prácticas en la formulación de un nuevo proyecto
que aún no visualizamos del todo. La adhesión a una democracia
radical se asienta en el valor de la solidaridad, de la participación
en la toma de decisiones y en la construcción de proyectos y alternativas
políticas.
La liberación de los oprimidos es también liberación
de su saber, de su inteligencia y de su creatividad, esclavizadas por
el saber dominante. De ahí que la causa de los oprimidos suponga
una capacidad de autocrítica que evite recaer en nuevas formas
de subordinación en el nivel de la producción de conocimiento
y de desarrollo de la creatividad. En otras palabras, es una causa cuyo
compromiso conduce a un proceso de conversión de alternativas y
proceso de educación popular liberadora, responde a la constitución
ético-política de los sujetos. Esto supone una profunda
confianza en sus potencialidades. La opción por los oprimidos y
excluidos, por el pueblo en cuanto sujeto de liberación es una
opción en cuanto ellos representan la esperanza, la posibilidad
de un mundo diferente, de una sociedad estructurada de otra manera. Es
la ética de la esperanza. Esperanza que confía en la fuerza
del derrotado. Es la esperanza que confía en la fuerza de los valores
éticos.
La esperanza cree en la vida, pero frente a la destrucción permanente
de la vida no tiene respuestas a la mano, sino el compromiso y la fidelidad
incansable de luchar por la vida y por el derecho a la vida. La esperanza
no da tranquilidad, sino que nos desacomoda permanentemente, puesto que
nos está planteando siempre nuevos desafíos, nuevos caminos
a recorrer, nuevas búsquedas. Por eso la esperanza no es una actitud
que deba ubicarse en el orden de las certezas. Menos aún en el
orden de la ingenuidad o de la fatalidad histórica. La esperanza
consiste en una profunda confianza en el sentido de una sociedad distinta,
justa, donde sea posible el amor y la comunidad de comunicación.
La esperanza no se basa en la razón dado que se deriva de ella.
Más bien le da razones a la razón, razones que a veces ésta
no logra entender. Quien no cree en lo imposible, no podrá encontrar
los caminos de la posibilidad histórica.
Contrariamente a lo que se piensa, la esperanza lleva a desfatalizar
la historia, puesto que no cree en un sentido ya determinado de la misma.
Por eso necesita de la mística, de la incansable actitud de rechazar
la situación vigente cada vez que ésta se opone a la justicia
y a la dignidad. La esperanza es inseparable de la rebeldía y de
la indignación. Allí donde el liberal se detiene para afirmar
que no es posible cambiar porque debe predominar el realismo, allí la esperanza nos impulsa a proseguir el camino y la lucha.
Este es el sentido profético de las utopías, que nos incitan
continuamente a avanzar, a desandar y crear nuevos caminos. Para eso sirve
la utopía, para caminar, nos recuerda Eduardo Galeano.
La esperanza es la fuerza de la historia. No tiene seguridades, puesto
que no se aferra a dogmatismo alguno. Es la fuerza de los pobres y de
los excluidos y de quienes están dispuestos a caminar con ellos.
La esperanza es el a priori antropológico que permite construir
una ética de la liberación. La esperanza es una actitud
profundamente ética. No es que hoy en día resurja una ética
de la esperanza porque necesitamos consuelo- Todo lo contrario, porque
no queremos consuelo, esperamos.
La gestación de la alternativa popular va acompañada y
se encuentra atravesada por las incertidumbres. Incertidumbres que son
posibilidades de creatividad. No hay esperanza sin transformación.
La utopía como fuerza histórica
Pensar en la utopía significa relacionarla con el imaginario social
en cuanto horizonte donde se encuentran las visiones de la realidad y
las posibilidades de transformarlas, la memoria histórica y el
desafío del futuro.
En las utopías residen nuestros sueños, nuestras esperanzas,
nuestros deseos, nuestras expectativas de cambiar la realidad. La utopía
sin mediación se transforma en un sueño peligroso, en una
apuesta a la destrucción y a la muerte. Las mediaciones son utopías
se convierten en adhesión al principio de realidad, excluyendo
toda transformación.
No podemos dejar de desear, de soñar, de tener esperanzas, de
apostar a la vida. El deseo no puede ser constreñido por la racionalidad,
pues dejaríamos de ser humanos. Quien no desea, no se compromete
ni elige ni arriesga ni apuesta a la vida. El deseo nos ayuda a querer,
a hacer realidad lo que queremos que sea, a un compromiso fecundo, a salir
de nuestras seguridades. No hay, pues, utopías sin racionalidad
ni deseo, así como tampoco las hay sin esperanza y sin amor.
La esperanza es la voluntad y el deseo de no dejarse atrapar por el realismo
de la alternativa única sin alternativa.
Hoy en América Latina se ha convertido en un verdadero laboratorio
donde se están gestando esbozos de un posible paradigma nuevo.
Hoy como nunca necesitamos organizar la esperanza, articular estas formas
de vida, apostar a la construcción de una nueva alternativa popular,
donde los diversos sujetos tengan un papel realmente protagónico.
Al poder no se accede de golpe, por la sencilla razón de que el
poder no está concentrado en un solo lugar. Pensar la nueva sociedad
es comenzar a construirla en cada experiencia concreta. Se trata de visualizar
el sentido político de esas luchas, resistencias, construcción
de alternativas, considerando a esos espacios como lugares donde los sujetos
populares van gestando el proyecto político global. El proyecto
político no está dado de una vez para siempre. Es preciso
procurar que las luchas locales no se reduzcan a satisfacer tan sólo
las necesidades concretas de salud, sobrevivencia, vivienda, trabajo.
Es importante el alcance político de las acciones.
Cultura, resistencia y alternativa popular.
La diversidad y la creatividad son dimensiones fundamentales de la gestación
de alternativas. Los proyectos políticos transformadores se construyen
con la gente. Se trata de construir con la gente, con los vecinos, con
los trabajadores, con los excluidos. Esto requiere de una verdadera ruptura
epistemológica, que reconoce la diversidad de saberes, pero que
también apuesta a una articulación dialéctica de
los mismos. No hay alternativa política sino construimos desde
una nueva manera de producir conocimiento, de generar poder y de dar forma
a la sociedad que queremos.
La cultura de la resistencia requiere potenciar los espacios donde se
elaboran propuestas alternativas; dar intencionalidad política
a múltiples experiencias que acompañan la lucha por la sobrevivencia;
tener una actitud pragmática en cuanto a búsqueda de respuestas
concretas a necesidades concretas, con la participación de los
propios afectados. No hay participación real de todos los afectados
y excluidos sin una democracia radical y ésta no es posible sin
un ejercicio del poder desde ya por parte de las mayorías populares.
La ética de la liberación se convierte en una ética
de la vida y de la esperanza. Una ética de la vida en cuanto la
exclusión y la absolutización del mercado hoy plantean el
deber ético de defender la vida, resistir por la vida y construir
solidariamente la vida. Pero se trata también de una ética
de la esperanza, es decir, una ética animada por el impulso utópico
de una sociedad sin dominación ni exclusión.
La ética de la esperanza no en cuanto espera pasiva ni en cuanto
ética del consuelo, sino como ética de la confianza en las
potencialidades de resistencia y de construcción de los sectores
populares, hoy surge como inseparable de la ética de la liberación
y de la vida.
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