Revista Regional de Trabajo Social
Año XVI 2002
Nº 24

  EDITORIAL

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La Revista Trabajo Social presenta hoy en este número un tema ampliamente debatido en el colectivo profesional, hacia el cual se construyen expectativas, se proyectan respuestas y se busca consolidar un perfil profesional.
Abordar el tema Metodología en el Trabajo Social supone abordarlo desde un marco general de las Ciencias Sociales, marco que desde sus paradigmas ha aportado a la comprensión de fenómenos sociales en el estudio de los hechos como variables significativas de la realidad social e investigados desde el trabajo social a partir de su propia identidad aunque formen parte de un contexto más amplio, y orientado en sus instrumentos.

 

 

 

Supone además una comprensión socio-histórica del trabajo social en América Latina y en la región en particular, en la revisión de sus matrices cuyo referente principal son las características de las situaciones objeto de intervención y los contextos en los cuales estas se manifiestan y fundamentalmente en el tipo de respuestas que ha generado una determinada manera de intervenir en la realidad.

La intervención del trabajador social se articula en tres dimensiones estratégicas: el conocimiento del universo de estudio y su contexto desde una perspectiva de intervención, la sistematicidad de los procedimientos cognitivos y la organización del sujeto (individual y colectivo) en el proceso transformador de su realidad.

Desde estas dimensiones el contenido conceptual en el abordaje de los métodos es susceptible de variaciones de acuerdo a diversos enfoques que se vinculan esencialmente a su sentido filosófico, a su relación con el objeto, a su marco explicativo y a la particularidad de la disciplina.

Desde la esfera profesional y desde diversos autores cuyos referentes disciplinares son otros se prefiere hablar de métodos y no de método, sin excluir el aporte del método científico a la estructura de los diversos métodos factibles de ser implementados por el trabajo social.

Son los principios que sustentan su fundamentación lo que le otorga sentido a su estructura y definen su intencionalidad. Como bien lo plantea Habermas "el método ha de considerarse como una reflexión trascendental pragmática que fundamenta la posibilidad de la argumentación". En definitiva lo que le da coherencia a la intervención.

Es en el marco de un conjunto de procedimientos pedagógicos orientados a generar cambios en el objeto de intervención que la metodología en el trabajo social cobra su real sentido.

¿Hacia dónde se orientan los desafíos metodológicos actuales en el Trabajo Social?

Los cambios generados a nivel de los contextos políticos, económicos y socioculturales nos desafían en una serie de interrogantes:

¿Estamos haciendo una lectura adecuada de la realidad actual o nos estamos apoyando en marcos referenciales que fueron válidos para la comprensión y ubicación de la profesión en un determinado contexto socio-histórico?.

Los sistemas renuevan sus estrategias en función de un proyecto político, acomodan su discurso y sus categorías e instrumentan mecanismos de mediación en la implementación de las políticas públicas. Estrategias que conducen a fuertes cambios en las prácticas culturales de la población (eje de la estrategia neoliberal), con nuevas significaciones en los escenarios de relacionamiento social; en la complejidad de las matrices organizacionales; prácticas que desafían escencialmente en las lecturas de la actual realidad social desde lo conceptual y contextual de la misma.

El eje central en la metodología del trabajo social es su intencionalidad transformadora de las dimensiones comprendidas en él y/ o los objetos de conocimiento-intervención, en tanto respuestas a exigencias a una realidad que no es estática sino en continuo movimiento y cambio.

Esto demanda una lectura a la luz de hoy de categorías teóricas que presentan debilidades en la comprensión de los fenómenos actuales objeto de abordaje por parte del trabajo social, su revisión y problematización en la búsqueda y construcción de nuevas categorías de análisis en relación a los nuevos contextos socioculturales y políticos.

Otro de los desafíos lo constituyen los denominados "procesos" a nivel de los sujetos sociales en tanto construcción de nuevas subjetividades que habiliten al desarrollo de capacidades en la creación de otros escenarios culturales en el marco de un proyecto político liberador de las actuales estructuras de pobreza y exclusión social.

También y además en la interdependencia disciplinaria que exige una intervención social con carácter transformador, pero desde la autonomia profesional, un desafío no menor lo constituye el aporte a la construcción de metodologias interdisciplinarias que permitan avanzar en la integralidad con la que deben abordarse los diversos fenómenos sociales.

Invitamos a nuestros lectores a continuar con el intercambio de este tema en el marco de un debate que permita el crecimiento de la profesión y desde la práctica social, escenario principal de producción de conocimiento profesional.

 

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